(Estoy con un amigo, en su casa).
Yo: pone el cd del que me hablaste la otra vez; el que te prestó tu hermano
(El disco comienza a sonar)
Yo: ¿que es esto?
Mi amigo (MA): música hecha por indígenas australianos.
Yo: Ah… ¿éste es el instrumento que quiere comprar Lisa cuando viajan a Australia?
MA: Sí, cuando yo fui lo vendían por todos lados, no me acuerdo como se llama.
Yo (algo sorprendido): ¿y no te compraste uno?
MA: No, no… todavía no fumaba.
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lunes, 23 de febrero de 2009
sábado, 14 de febrero de 2009
Libros para escuchar
El último jueves, cuando salí a la noche a tomar algo con unos amigos, empecé con la rutina de las salidas nocturnas: prendí el mp3, encendí un finito y comencé a caminar las veinte cuadras que me separaban del bar en cuestión.
Un rato antes, había estado en la casa de mi viejo; acostado en la cama, con el aire acondicionado prendido, leyendo “Cicatrices”, de Saer. Ahora no, ya estaba en la calle; caminando lentamente y fumando.
Cuando noté que estaba hablando solo, supe que la marihuana había surtido efecto. Apagué el porro y lo guardé en el atado de cigarrillos.
En fin, estos pocos renglones con apariencia de crónica urbana, sólo sirven como excusa para contar una idea algo estúpida que se me ocurrió.
A los cinco minutos de caminata, empezó a sonar “Pato trabaja en una carnicería”, de Moris aunque yo tengo –aún no sé bien porqué está en mi computadora y menos todavía, porqué en mi heredado mp3- la versión de Calamaro; al instante –no sé bien el motivo, probablemente éste esté escondido en algún rincón de mi inconsciente- encontré una especie de relación entre la canción en cuestión y el libro de Juan José Saer; si alguien hiciese una película basada en “Cicatrices”-pensé-, sin duda debería usar “Pato trabaja…” en gran parte del largometraje.
Segundos después me pareció que sería un buen pasatiempo pensar con que otros libros y canciones sucedía algo similar –siempre con el optimismo de confiar en que existiría algún otro caso-.
Lo que sigue, es una breve y caprichosa lista de libros que se encuentran relacionados con alguna canción:
- Seguir viviendo sin tu amor (Spinetta) – La aventura de un fotógrafo en La Plata (Bioy Casares)
- No quiero ir a la guerra (Flema) – Los Pichiciegos (Fogwill)
- In between days* (The Cure) – El Doble (Dostoievski)
- En la ruta del tentempié (Charly García) - ¡Que viva la música! (A. Caicedo)
- Cd-de-música-australiana-que-me-grabó-un-amigo – La hija de Kheops (Laiseca)
* No tengo la menor idea sobre lo que dice la letra, pero la melodía mezclada con la voz de Smith se me hace medio esquizofrénica.
PD: Creo que el post va a ser más breve de lo esperado; me olvidé muchas de las parejas que había pensado.
PD2: Al final, ya no estoy nada seguro de que este posteo vaya a servir como ejemplo de la línea que seguirá el blog.
PD3: Cuando aprenda a poner links y hacer que aparezca escrito, por ejemplo, "ACÁ" en vez de la dirección de la página voy a ser feliz. Lo mismo sucederá cuando logre que la palabra "comentarios" sea cambiada por otra.
Un rato antes, había estado en la casa de mi viejo; acostado en la cama, con el aire acondicionado prendido, leyendo “Cicatrices”, de Saer. Ahora no, ya estaba en la calle; caminando lentamente y fumando.
Cuando noté que estaba hablando solo, supe que la marihuana había surtido efecto. Apagué el porro y lo guardé en el atado de cigarrillos.
En fin, estos pocos renglones con apariencia de crónica urbana, sólo sirven como excusa para contar una idea algo estúpida que se me ocurrió.
A los cinco minutos de caminata, empezó a sonar “Pato trabaja en una carnicería”, de Moris aunque yo tengo –aún no sé bien porqué está en mi computadora y menos todavía, porqué en mi heredado mp3- la versión de Calamaro; al instante –no sé bien el motivo, probablemente éste esté escondido en algún rincón de mi inconsciente- encontré una especie de relación entre la canción en cuestión y el libro de Juan José Saer; si alguien hiciese una película basada en “Cicatrices”-pensé-, sin duda debería usar “Pato trabaja…” en gran parte del largometraje.
Segundos después me pareció que sería un buen pasatiempo pensar con que otros libros y canciones sucedía algo similar –siempre con el optimismo de confiar en que existiría algún otro caso-.
Lo que sigue, es una breve y caprichosa lista de libros que se encuentran relacionados con alguna canción:
- Seguir viviendo sin tu amor (Spinetta) – La aventura de un fotógrafo en La Plata (Bioy Casares)
- No quiero ir a la guerra (Flema) – Los Pichiciegos (Fogwill)
- In between days* (The Cure) – El Doble (Dostoievski)
- En la ruta del tentempié (Charly García) - ¡Que viva la música! (A. Caicedo)
- Cd-de-música-australiana-que-me-grabó-un-amigo – La hija de Kheops (Laiseca)
* No tengo la menor idea sobre lo que dice la letra, pero la melodía mezclada con la voz de Smith se me hace medio esquizofrénica.
PD: Creo que el post va a ser más breve de lo esperado; me olvidé muchas de las parejas que había pensado.
PD2: Al final, ya no estoy nada seguro de que este posteo vaya a servir como ejemplo de la línea que seguirá el blog.
PD3: Cuando aprenda a poner links y hacer que aparezca escrito, por ejemplo, "ACÁ" en vez de la dirección de la página voy a ser feliz. Lo mismo sucederá cuando logre que la palabra "comentarios" sea cambiada por otra.
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caminando,
fumado,
libros y música
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